Testimonios


Un triunfo después del miedo
Por Carmen Jurado. desde Cádiz, Esoaña
Enviado el 29 de Marzo de 2007

  Carmen Jurado

Pensé que ya no podía pasarme nada más, después de tanto sufrimiento en mi infancia y juventud, mi vida después de que me casé , era feliz, pese al deterioro de mi cuerpo siempre adolorido y cansado, tenía un porqué para seguir hacia delante: mis maravillosos hijos y mi marido un hombre bueno y cariñoso que Dios puso en mi camino, como siempre le pedí en los momentos más dolorosos de mi juventud.

Mis constantes dolores de cabeza siempre me tuvieron muy preocupada y asustada ya que mi madre murió de un tumor cerebral cuando yo solo tenía 3 años,

Eso hacía que de alguna manera descuidara un poco mis visitas al médico, ya que cuando iba achacaban todos mis males a la artrosis y la ansiedad.

Una mañana me desperté con muchos mareos y decidí ir al neurocirujano que me trataba la artrosis de las cervicales y que recientemente me había operado del túnel carpiano, como siempre me acompañaba mi querida hermana Mari.. Al explorarme noté que me miraba muy fijamente a la cara, y pensé ¡que descarado! cuando me siento en la mesa su pregunta es: "¿siempre ha tenido usted la misma cara?", yo con mi constante humor -porque pese a todo es el valor más grande que tengo- le contesté, ¡sí! siempre he sido axsí de guapa!, y él con su seriedad me contesta "es que tiene usted rasgos acromegálicos, ¿lleva alguna foto suya antigua que mostrarme?" me preguntó, ¡no! le dije, aquello me parecía algo surrealista, me hizo un informe para llevar al endocrinólogo, le pregunté qué era la acromegalia y el me contestó que ya me lo explicarían.

El endocrino me explicó muy bien lo que era, una enfermedad rara que la padecían 6 de cada 100.000 personas, un tumor en la hipófisis. A partir de ahí, y aunque disimulaba ante mi familia, se dispara dentro de mí un miedo terrible, recordaba lo de mi madre, y es cuando empiezo a notar mis rasgos acromegálicos, la naríz ensanchada, la lengua grande, mandíbula más pronunciada , una muela del juicio, casi me da la vuelta el entrecejo algo abultado, los pies me aumentaron 2 números y los anillos no me cabian, tuve que cortar mi argolla de matrimonio para poder sacarmelo.

Después de todas las pruebas, analíticas hormonales, radiografía de la silla turca, resonancia magnetica y descarga de glucosa, se confirmó el diagnóstico: Macroadenoma Hipofisiario productor de Hormona del Crecimiento, y vino la inmediata órden de operación.

Tuve la suerte de que acababan de salir al mercado unas inyecciones fabricadas en Estados Unidos y pocas personas las habían probado aún, su nombre era Somatulina Auto gel 90 mgrs. era un inhibidor de la hormona del crecimiento para reducir el tumor y así pudiera ser mas fácil su extirpación. Eran muy costosas, cada una costaba 1,200 euros y me pusieron 4 , una cada 28 dias.

Finalmente llegó el día de la operación y para no preocupar a mi hermana y a mi marido -quienes me acompañaron al quirófano- sonreía todo el tiempo, pero por dentro me comía el miedo y más cuando antes de entrar nos dice el cirujano, "cuando termine ira para la Unidad de Cuidados Intensivos", casi me desmayo al entrar al quirófano, vi la camilla y mucha gente con bata blanca que me rodeaban y hablaban entre sí.

Quedé dormida pronto y lo peor fue al despertar en cuidados intensivos estaba intubada, sin fuerzas y con una sed terrible. Así estuve mucho tiempo y no me podían dar agua.

Al fin subí a la habitación y me rodeó mi familia; mi marido y mi hermana a quienes tengo que agradecer eternamente su apoyo y cariño.

Desde ese momento y hasta ahora -4 años después- no he necesitado de ningún tratamiento, mis niveles hormonales se estabilizaron desde el momento de la intervención. Quedó un residuo que aparece en la resonancia, pero no me ha afectado hasta el momento, Dios quiera que siga así para siempre.

Las secuelas que me han quedado son dolores articulares, por la artrosis, insuficiencia pulmonar , hipertensión y fibromialgia según el reumatólogo causada por todas mis malas experiencias.

Un saludo a todos los que padezcan de acromegalia y mucho ánimo.

Sinceramente,
Cármen Jurado

e-mail: carmeluchiviri@hotmail.com